Con treinta años de diferencia, mi segundo viaje a Yucatán me ha permitido detectar como están y han cambiado las cosas. Como guía, ha vuelto acompañarme la Relación de las Cosas del Yucatán, escrito por su primer obispo, Fray Diego Landa, esta vez incluyendo la visita a Mani, el pueblo donde organizó la célebre y triste quema de los códices mayas.

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